Pero destacó que el sector agrícola tiene también un elevado potencial para reducir estos gases eliminando dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera y reteniéndole en el suelo y las plantas, además de reducir sus propias emisiones. "El desafío global al que nos enfrentamos es transformar el potencial técnico de mitigación de la agricultura en realidad", señaló Alexander Muller, director general adjunto de la FAO. "Ya existen muchas tecnologías y prácticas adecuadas para el secuestro de carbono en la pequeña agricultura", explicó Muller.
Entre ellas –dijo- figuran las utilizadas en la agricultura orgánica y en la de conservación, basadas en la ausencia de laboreo, en utilizar residuos para el compostaje o para cubiertas de rastrojos. También se encuentran el uso de cultivos perennes para mantener la cubierta vegetal, la resiembra o una mejor gestión del pastoreo en los pastizales y la agrosilvicultura, que combina los cultivos con los árboles.
Señaló que cerca del 90 por ciento del potencial de la agricultura para reducir o eliminar emisiones a la atmósfera procede de este tipo de prácticas, que también pueden tener un impacto positivo en la reducción del hambre y la pobreza.
Sin embargo, dijo Mueller, las barreras para la adopción de estas prácticas y tecnologías es un desafío clave que se debe superar y "el proyecto pretende liberar el enorme potencial de mitigación de la agricultura". El programa creará una base de datos mundial sobre las emisiones de GEI actuales y previstas en la tierra y la agricultura para los principales productos básicos agrícolas, países y regiones.
En la actualidad no existen datos disponibles sobre las emisiones GEI de productos agrícolas individuales por país o por región.
El proyecto evaluará también varios acuerdos financieros y de crédito para incentivar la adopción de prácticas agrícolas que reduzcan/eliminen las emisiones y mejoren la productividad agrícola. La FAO apoyará el desarrollo de las metodologías para medir, informar y verificar el carbono. Un elemento importante será el involucrar a los campesinos en las acciones de mitigación y crear capacidad a nivel nacional, regional y local para darse cuenta del potencial de mitigación.
En cinco países se llevarán a cabo proyectos piloto con socios nacionales para ensayar la reducción de emisiones y el secuestro de carbono en el suelo en diferentes sistemas agrícolas y zonas ecológicas, analizar la economía de la mitigación para las familias agrícolas y los efectos en la producción y la productividad.
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